La RAE define el término bandazo como un "cambio brusco de rumbo o de actitud". Precisamente eso es lo que parece estar haciendo Vicente Del Bosque, el técnico de la Selección Española de Fútbol, durante el transcurso del Mundial de Sudáfrica en curso y que, sin embargo, se ha apresurado en eludir, como si no pasara nada, o incluso en desmentir.
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Desde el primer momento, sobre todo tras la disputa de la Copa Confederaciones del pasado verano, no ha sido el técnico santo de mi devoción. No obstante, había que ser paciente y desear que el salmantino no tocara demasiado el conjunto, el bloque, la plantilla, en definitiva, el equipo de club que había creado Luis Aragonés. Un estilo, el toque y el aprovechamiento de los principales exponentes de éste; el afianzar un once -con sus variantes-; y disponer de un fondo de armario, de unos cinco futbolistas, con posibilidad de modificación.
Sin embargo, Del Bosque parece haber decidido que tiene que plasmar su propia seña de identidad sin importarle las consecuencias. Así, a la obra de arte de El Sabio de Hortaleza le han comenzado ha aparecer defectos. Y es que a pesar de que el ex técnico del Real Madrid sigue apostando por el denominado 'tiqui-taca', las formas no son las mismas: no todo juego de toque tiene que estar abocado al éxito.
Sólo comparando los onces tipo de ambos entrenadores ya vemos como algo no carbura. El Sabio alineaba en un 4-4-2 (con variante en 4-1-4-1 ó 4-5-1) a Casillas; Ramos, Puyol, Marchena, Capdevilla; Marcos Senna, Xavi Hernández, Silva, Iniesta; Villa y Fernando Torres. Mientras que Del Bosque dispone en el terreno de juego lo que el define como 4-3-3 con Casillas; Ramos, Puyol, Piqué, Capdevilla; Busquets, Xabi Alonso, Xavi; Silva, Iniesta y Villa. Y digo "lo que él define como 4-3-3" porque ni Silva, ni Iniesta son delanteros de banda, con lo que Villa queda aislado.
Pero ese no es el mal mayor. Y es que el motor de la selección, el jugador que ha propiciado la evolución del fútbol en sus más de cien años de historia, Xavi Hernández, el mejor futbolista de España en su historia y posiblemente uno de los mejores centrocampistas de todos los tiempos, tiene que modificar su posición de mediocentro puro a la de mediapunta, por la necesidad de sentirse seguro de Del Bosque y tener que tirar del doble pivote. Y una cosa, Xavi de mediapunta no rinde ni al 70%, pues casi todos los balones los recibe de espaldas, además de privarle de un socio como podrían ser Silva o Cesc.
Todo ello sin olvidar que los dos cerebros de tres cuartos de campo en adelante, Silva e Iniesta, se ven obligados a pegarse demasiado a banda para abrir espacios al trivote formado por Busquets-Xabi-Xavi, cuando en con Aragonés tenían mayor libertad desde las bandas, y dos delanteros que abrían espacios, así como más posibilidad de asociación tanto entre ellos como con los puntas y los medios.
Y eso por no mencionar un síntoma claro del cambio. Si antes el jugador número 12 era Fábregas, ahora le ha quitado el título un buen jugador, Jesús Navas, que no llegará nunca a la altura del primero ni puede aportar sobre el campo lo que ha demostrado el del Arsenal.
Por tanto, a todos aquellos que atribuyen el "mal juego" de La Roja al bajo nivel de forma física de los seleccionados, yo les digo, desde mi humilde opinión, que eso no es así, sino que más bien habría que atribuirlo a cuestiones tácticas. Y no es que yo tenga nada en contra de Del Bosque, aunque pueda parecerlo, pero el juego está ahí, y mientras la selección de Aragonés nos ponía los vellos de punta en cada partido y nunca pensábamos en la derrota, con Del Bosque nos hemos convertido en sufridores.
A pesar de todo, España es favorita para ganar el Mundial, y ahí va a estar. Pero si ganamos, para mi, se habrá conseguido a pesar de Del Bosque.