
Que el modelo de club de cantera funciona no es necesario ni siquiera comentarlo porque sabemos que lo hace. O lo hace futbolísticamente, como es el caso de Sevilla o Barça, o es rentable económicamente, nuevamente el caso de Sevilla o Arsenal, que tiene muchos millones potencialmente en forma de canteranos como Cesc, Fran Mérida, Theo Walcott o Ramsey, entre otros.
En nuestra liga, son varios los clubes que están apostando por ello. Valencia o Villarreal se están sumando a los ya mencionados. El Real Madrid, por medios, siempre suele tener buena cantera, aunque no apuesta por ella, sobre todo en los últimos y galácticos tiempos. Uno de los últimos en sumarse a lo que podríamos considerar como una buena -y futboleramente romántica- noticia es el Atlético de Madrid. Lo está consiguiendo de la mano de José María Amorrortu (56 años), que llegó con más detractores que partidarios -bastantes más, diría yo-.
Desde que llegara a la disciplina colchonera en mayo de 2006, acompañado de Jesús García Pitarch, quien se encargaría de la secretaría técnica relevando a Tonio Muñoz, el ex futbolista y entrenador de Athletic, Zaragoza o Real Sociedad, ha creado una estructura e inculcado unos conceptos y una idea futbolística que hoy vertebra a todas las categorías del fútbol base rojiblanco. El de Bilbao ha apostado por un modelo de fútbol atractivo, similar al que ya tienen las canteras de Barcelona o Arsenal, con el motor en el centro de campo. Un 4-3-3 con variantes, con la premisa de jugar al "piso".
Está formando centrales contundentes, como Regalón o Atienza, e iniciadores del juego, como Domínguez -que ya se ha convertido en una pieza clave del primer equipo- o Pulido -que lo hará en breve-; mediocampistas de diversa tipología: mediocentros de corte defensivo como Camacho -algo estancado- o Rubén Pérez -sobre el que hay puestas muchas expectativas y parece que se hará con el sitio del primero en los "pros"-, creadores como Koke o volantes versátiles como Indiano o Sergio Marcos; y delanteros, de banda, como Keko y Cédric, 'killers' como Borja e Ibrahima, y puntas con gran movilidad como Germán Pacheco y Molino.
En la portería es un espectáculo, hay tres porteros que serán de primer nivel europeo muy pronto: De Gea -el mejor-, Roberto y Joel. Gran error de Pitarch no haber renovado a Leo Franco y dejar a uno de ellos como segundo, en vez de desembolsar gran parte del presupuesto para fichajes esta temporada en Asenjo, buen portero pero que finalmente deberán vender -perdiendo dinero, por supuesto-.
El único punto negro achacable sería el de los laterales, donde en el B parece que se están consolidado Sergio Rodríguez y Jaime, pero a los que no se ha considerado para la primera plantilla a pesar de la carencia existente en esos puestos.
Por fin, esta temporada está comenzando a notarse su trabajo en el primer equipo, aunque menos de lo que él cree que podría aportar, desde ya, la cantera y menos de lo que a los aficionados les gustaría. Quizá también a los dirigentes, Enrique Cerezo y Miguel Ángel Gil Marín, dada la difícil situación económica por la que pasan en la Ribera del Manzanares. Han llegado como apagafuegos -De Gea, Domínguez e Ibrahima-, y parece que lo han hecho para quedarse.
Sin duda alguna estamos ante una de las canteras más prólifica de los próximos años. Hasta el punto de que su modelo de juego se auto-imponga en el Atleti a partir de la próxima campaña. Desde todos los estamentos del club se confía en que en no más de tres años, más del 30% de la plantilla la conformen canteranos. Esto, unido a los Kun, Reyes, Assunçao, Tiago, Forlán, Simão o el deseado Fran Mérida, podría suponer el salto definitivo de calidad que devuelva al Atlético de Madrid a su posición histórica. Y es que parece que se ha comprendido que hay que abrir paso a la cantera, están echando la puerta abajo.

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